Cada día que paso en este oficio del periodismo, me doy cuenta de que el gremio es uno de los grandes culpables de esta debacle. No se explica de otra manera la forma en que los coleguitas han tratado el tema de la caída del mando militar...
Que el alto mando tenía que caerse, tenía que caerse. Un general del ejército que suele conversar conmigo en un sauna de la capital, me comentaba sobre este tema de la hecatombe militar luego de la muerte, resurrección pública y nueva muerte del Notario Cabrera. Eso había sido ya hace varias días. Y he aquí, amigas y amigos, que ha pasado más de un mes de la muerte de Cabrera, y vamos a cumplir un mes del saqueo militar y policial de las oficinas de Machala, y la parsimonia parece haberse instalado en los cuarteles. Tanto que, en el mismo sauna, un coronel estaba el viernes pasado turqueándose* y ocurrió el siguiente diálogo entre los dos altos oficiales:
CORONEL: Buenas tardes mi general, ¿cómo está la señora. Cómo le va?
GENERAL: Bien gracias, y usted ¿en qué anda?
CORONEL: Acá tomando fuerzas para irme al Oro. Le cuento que me dieron el pase urgente como subcomandante de la Brigada.
GENERAL: ¿y porqué está acá y no en la brigada?
CORONEL: No, lo estamos tomando con calma. Recién este lunes me voy a presentar (O sea, ahora).
Y así de este tenor aburridísimo que suelen tener las conversaciones del sauna. Pero, con la salvedad que esta vez sí estaba claro que el subcomandante, el operativo de la brigada, el llamado a investigar los hechos, etcétera, estaba suaneándose campante, tomándolo con calma.
Bien, ese es el dato que les quería comentar. Y vuelvo a la prensa, radio y televisión.
Alfredo Palacio mocha a los generales del Ejército y la Aviación, como medida previsible y ampliamente exigida por el conjunto de los opinadores del periodismo y de la gente de la calle.
Pero, oh sorpresa, una vez tomada la decisión, han surgido diversas versiones de prensa y reacciones, que paso a detallar:
1. Que la decisión del Presidente fue porque el alto mando militar no quiso cumplir una orden de Palacio de ascender a dos contralmirantes al grado indmediato superior.
Como dijo Jack el Destripador: vamos por partes. ¿De dónde sale tamaña versión? De las típicas fuentes militares que no quisieron ser identificadas. Es más, salen de inteligencia militar ¿Las mismas fuentes que encontraron a los guerrilleros del Ejército de Liberación Alfarista (ELA)? Estas "fuentes" militares no fueron contrastadas con nadie de la Presidencia de la República para publicar la nota.
Pero de la publicación ya se agarraron diversos colegas y la dieron como verdad (si entre nosotros no nos creeemos ¿quién nos cree?), y se armaron comentarios y reacciones a esta versión sin que se de por sentada que se trataba tan solo de una versión.
Así, he tenido que escuchar a varios colegas, especialmente de la radio, que hacían las siguientes afirmaciones:
Es el colmo que se haya actuado de esta manera inconsulta para cambiar al mando de las FFAA. La inestabilidad en los mandos es lo peor que le puede pasar a la instición militar; es inconcebible que no se haya consultado al ministro de Defensa ni al Consejo Supremo de las FFAA (un reconocido catedrático, bla, bla, bla) para efectuar dichos cambios.
Para mi, es inconcebible que los colegas periodistas, a estas alturas del partido, reclamen estabilidad para los mandos y el permiso del ministro de Defensa y del Consejo Supremo. Mandos involucrados por omisión en el saqueo con armas del Estado a la Notaría de Machala y que no han efectuado una sola investigación seria al respecto. Por ejemplo si el avión de la FAE llevó millones de dólares, o si hubo un vuelo adicional del avión Casa del Ejercito. Mandos que permitieron que creciera esta bola de nieve dentro de sus filas, que conocían y participaban de este acto masivo de corrupción en algunos casos.
2. De lo que yo entiendo, estamos en una democracia formal, donde los mandos militares se somenten al poder civil, cualquiera que este sea: mono, serrano, viejo, joven, gordo, flaco, médico, economista o ingeniero mecánico. Independientemente de que nos caiga mal o sean una bestia, el mando civil está sobre el mando militiar. ¿De cuándo acá el Presidente de la República tiene que "consultar" los cambios militares al ministro de Defensa (que por más intelectual reconocido que fuera, la única respuesta hasta ahora sobre el tema de Manchala ha sido un pedido para que les suban los sueldos) y a un tal Consejo Supremo? ¿Es que a los coleguitas periodistas les parece normal entonces que sigamos bajo la tutela de quienes nos han dado ejemplos de tan baja calaña?
¿Los coleguitas que ahora reclaman estabilidad, les parece normal entonces que el mando militar siga en sus funciones luego de la VERGUENZA de Machala? ¿Luego de que se subieron en los aviones de la FAE y usaron armas del Estado para saquear una Notaría? ¿Luego de que no han actuado con responsabilidad ni ética al demorar las investigaciones, y justificar de cualquier modo la participación de miles de sus hombres en negocios ilícitos vinculados al lavado de dinero?
Tanto desparpajo hay en algunos medios, que se atrevieron a volver a entrevistar al general José Gallardo sobre los cambios militares, cuando el mismo ex oficial confesó públicamente que su esposa había invertido 160 mil dólares con el notario Cabrera. Y el hombre ahí, sin la menor vergüenza, dando lecciones de moral...
¿No tiene ese canal un director de noticias con cierto valor ético para impedir que eso suceda? No, no lo tiene, es mi respuesta.
3. La versión no oficial (la de los militares) surgió de los propios militares. ¿Qué clase de periodista el da credibilidad a esa fuente, involucrada como está en los hechos dolosos de Machala? ¿O al menos no la contrasta, como rige en el manual del oficio?
La versión no oficial (de fuentes bien informadas, of course) deja a las FFAA como víctimas de un malo que ha tomado decisiones que les compete (??), sin consultarlos.
La versión no oficial minimiza la actuación militar en los sucesos de Machala, en la vergüenza de Machala, en la hecatombe de Machala...
La versión no oficial justifica la corrupción de más de 6000 uniformados y policías, que en lugar de defender la fe pública participaron en negocios sucios vinculados al lavado de dinero, narcotráfico y quien sabe cuántas porquerías más.
Cada día que paso en este oficio del periodismo...
Econoclasta — 13-12-2005 14:58:18