Hoy lunes 12 de diciembre he salido en una publicidad impresa a nivel nacional en casi todos los diarios del país, participando en la propaganda del regreso de Los Simpson a la televisión ecuatoriana, por el puerto de Teleamazonas.
LOS SIMPSON Y YO
Para los que no me conocen, soy el tipo que no es el Jorge Ortiz ni el Comandante de la Policía, José Chino Vinueza. Soy ese que tiene cara de tote, fruncido, con una barbita tipo perilla y cabreado, realmente cabreado.
Parecería que me tomaron la foto justo en el momento en que me daba cuenta que me habían sacado en la publicidad de Teleamazonas, sin consultarme, sin preguntarme, sin tomar en cuenta mi sensibilidad, como efectivamente fue.
Bueno, yo estaba como tranquilo aunque algo impactado por ser por segunda vez –sin quererlo- protagonista de una publicidad. La primera fue hace diez años en una media página de intereses generales cuando uno de los involucrados en un robo al Estado me hizo el favor de hacerme famoso sin merecerlo al culparme de sus acusaciones en el primer reportaje que había publicado en el Blanco y Negro y tratarme a la patada a nivel nacional. Entonces, el director del HOY, ese tipazo que es Felipe Burbano de Lara, al verme indignado por esa soberbia e inmerecida puteada en la prensa, me dijo: deja de joder, ser tomado en cuenta tan guambra –aunque sea para carajearme públicamente-, era algo que los mejores periodistas del momento envidiaban.
Desde entonces pasaron 11 años de aguantar reprimendas justas e injustas. Hasta ahora que he salido en esa foto y me dio una ira como en ese tiempo. Llamé al gerente de Teleamazonas y le di mi más amarga queja, hípersensibilizado como estaba por las burlas de los panas del Expreso, que no perdieron chance de hacer mofa del jefe y compañero hasta ponerme en una pared que llamamos el Mural de la Infamia.
Sebastián Corral se deshizo en explicaciones y disculpas. De todas maneras le mandé una carta lloriqueante y con el tono de mayor indignación que podía.
A estas horas la carta debe estar en la papelera, y ya escribiendo estas líneas se me ocurre que quizá Corral tenía razón y yo debía estar muy agradecido de salir en la foto con ese personaje tan querido del pueblo televidente, como es Homero Simpson.
En realidad me encantan los Simpson, y entiendo que mi ira vino no tanto por eso sino por volver al recuerdo de ese programa con el Jorge Ortiz, Este Lunes, al cual fui invitado para hablar de un tema tan serio como el tráfico de drogas y que terminó siendo un circo. Así que la cosa no era tan grave: ya estuve de payaso en ese programa, y ahora mi percepción se ratificaba al salir también en la publicidad de ese otro circo –ese sí del bueno- que es la familia más importante de Estados Unidos.
Mi buena amiga que es Carolina Navas me invitó a participar en el programa de relance de Este Lunes, hace unos tres meses.
-¿Quiénes van a estar?, pregunté intrigado.
-El comandante de la Policía y el Alexei Páez, respondió.
A bueno, me dije. El Chino Vinueza es un tipo serio y respetable, demasiado progringo para mi gusto pero serio; y ni modo que el Alexei, pana de muchos años, expertazo en eso de los narcos, antigringo, bueno vamos.
De entrada comprendí mi grave error. La televisión, queridas y queridos, no es más que espectáculo. Así que no debí sorprenderme en lo más mínimo, al encontrar en la platea a:
-Al comandante de la Policía uniformado.
-Al jefe de la Policía Antinarcóticos.
-Al capitán NNNN, agente infiltrado y clandestino escondido detrás de una mampara y cubierto con capucha de zapatista
-Al perro Rufo, labrador amarillo y gran campeón de todos los canes antidrogas, por quien seguramente los narcos tienen ofrecido cien mil por la nariz y cien mil más por el rabo. Rufo, explicó después uno de los actores del show que estaba disfrazado de entrenador de perros, era de los animales que no se alocan cuando sienten la droga y se quedan sentados haciéndose los cojudos al lado del traficante.
-Al perro Rafo, otro labrador pero negro, gran campeón, de los que sí se lanzan a lo bestia contra el contenedor de droga, y lo destroza hasta encontrar lo que busca. Me recordó a algunos amigos.
-A María, desde la cárcel de mujeres, en el papel de mula del narcotráfico pontificando contra la actividad en vivo y en directo.
-A Lucía, idem.
-Al ayudante del comandante general.
-Al chofer del comandante general.
-A una prima productora de TV que no veía desde la primera comunión. Ella colocaba sobre una mesa muestras de papayas, chocolates y otras maravillas que los narcos usaban para transportar la droga. Después me mostraron que la tal cocaína ahí esparcida no era sino harina que usaban solo para efectos del show.
-Al entrenador de Rufo y Rafo.
-Al jefe de un grupo antidrogas que contaba dramáticamente sobre la falta de radios en su equipo.
-Al Jorge Ortiz pontificando contra esos seres horribles, perversos y miserables que eran estos narcotraficantes.
-A varios miembros de la policía, sentados en calidad de público presente.
No les agrando el cuento. Fue el circo más terriblemente aburrido de la televisión ecuatoriana, dado a las 23 horas de ese día, cuando gracias a Dios y a la hora no nos vieron ni nuestras esposas, como ocurrió en mi caso.
Y la cara de cabreado con la que he salido en la foto de Los Simpson es exactamente dos segundos después de oírle al Jorge: oye Juancarlitos, de qué quieres hablar? Faltando tres minutos para terminar el programa. El resto la pasé en calidad de florero, oyendo maravillas de la lucha policial y viendo a los perros robándose la pantalla.
Cosa seria esa de ser estrella a la fuerza. Qué bueno que pocos saben mi nombre, que no soy para nada conocido salvo para mis grandes amigos y enemigos.
Y a quien le interese, mis panas malditos me dicen ahora Homero.
Edison — 15-12-2005 19:33:02
milton reyes herrera — 18-12-2005 06:55:02