Abdalá a vuelto, se ha tumbado a la fiscal encargada y empieza la lucha por el verdadero poder en el Ecuador...
"Que Dios le bendiga", qué tierna la fiscal encargada al dirigirse al ex presidente Abdalá Bucaram. En mi querido país uno tiene que ser prófugo de la justicia para que lo encomienden a Dios y lo traten con cariño y respeto, y le digan: huya nomás compañerito, que yo no diré nada, espérese... la bendición.
Nada sorprende ya. Ni siquiera que la representante de la vindicta pública haga este tipo de conversaciones, que sea grabada clandestinamente, que su grabación sea difundida por todos los medios sin que se analice si es o no un montaje, que enseguida como cumpliendo un libreto previo, los legisladores y las encuestas de televisión salten a la palestra a pedir la cabeza de Cecilia Armas, que Cecilia vuele a Washington un día después del escándalo, y que ¡ATENTI ECUADOR! se conozca a la vez que el cargo de Director Jurídico de la Fiscalía General, cuyo poseedor será el reemplazante de Cecilia, está vacante, en disputa y sujeto a peticiones de los roldosistas y de los malos. Si no está vacante el cargo del sucesor natural, tampoco los está el de los distinguidos subalternos. Tendrán que buscar hasta el final a la persona de más confianza. Y la persona de más confianza en la Fiscalía General podría ser Pachita, la señora de los tintos.
Estoy seguro. A este paso, terminará siendo fiscal general (recontraencargada) la señora de los tintos. Y estoy también seguro que lo hará con mayor sentido común y cumpliendo la ley, porque a eso sí que estamos acostumbrados los de abajo: a cumplir con la ley, carajo.
No es mala idea esta. Digamos que Panchita la señora de los cafés (personaje que no existe, ojo abogados) llega a ocupar el despacho más poderoso del país. Lo primero que haría, estoy seguro, es pedir un tinto.
Luego, revisaría las cinco demandas en contra de Lucio Gutiérrez que Cecília tenía listas para enviar al presidente de la Corte. ¿Qué haría Panchita con esas demandas en las manos? ¿Llamaría a Febres Cordero y le preguntaría: "qué hago Master of Universe"? ¿Llamaría a Lucio y le diría "que Dios le bendiga, Lucio, será que si no envío sus demandas a la Corte puedo contar con sus votos en el Congreso para que se me ratifique como Fiscal General titular? ¿Contestaría la llamada urgente de Pirulin Muñoz y negociaría las 1300 vacantes del Ministerio Público? No, no y no. Panchita acabaría su tinto, lavaría la taza, lavaría el plato y la cuchara, se sacaría el delantal y pensando en Lucio recordaría las películas que les hicieron llorar a ella y a las guaguas: Liberen a Willi, Liberen a Willi II, Liberen a Willi III y Liberen a Willi IV.
Willi, para los profanos, es una orca que cae presa por acción de unos malos, que con arpones y otras malas artes se sienten dueños del mar. En su intento de escape, Willi usa también malas mañas, ordena a las focas y tortugas que repriman, se sube a un helicóptero, se resbala... A no !bestia¡ (yo también veo Los Reyes) esa es otra película. Luego no lo agarran y huye a otro océano, pero como no se acostumbra a no hacer nada se devuelve al mar, donde los dueños del mar chiquito le esperan con las focas policiales, y tas, preso cholita, Willi y sus acompañantes.
Doña Panchita se acordará de la cara y de la nariz de Willi y volverá a derramar sus lágrimas. Pediría otro tinto (la cosa es con venganza) y rompería las demandas contra Lucio. Luego las quemaría.
Luego, Panchita llamaría a la hermana para preguntarle cómo sigue del dolor de estómago que cogió en la madrugada. Le recomendaría, gracias a su experticia de 20 años, que tome agua de linasa. Volvería sus ojos al escritorio del enorme despacho. Y vería: las órdenes de prisión contra Abdalá, las órdenes de prisión contra Gustavo Noboa; las órdenes de prisión contra Dahik; las órdenes de prisión contra Mauricio Gándara, las órdenes de prisión contra... Y se preguntaría ¿qué tienen de común estas órdenes de prisión? Pues que todas, las nombrables y las innombrables, son de los enemigos del Rey del Mar (sito Perla del Pacífico). Entonces las rompería todas. Y las quemaría.
Después vería el reloj. Las 12 del día, hora de almuerzo. Bajaría a la cafetería de la Fiscalía y pediría de favor que le den comidita. Comería poco porque los que antes la despreciaban ahora no dejaban de halagarla. (Así somos ¿sí?)
Volvería al despacho. Preguntaría: ¿dónde están las investigaciones contra los ladrones del diesel en el Ecuador? Nuay, le contestarían.
¿Dónde están las investigaciones contra los negociantes del petróleo?Nuay ¿Dónde están las investigaciones contra los que asesinaron y torturaron a más de 200 personas en el Ecuador entre 1984 y 1990? Nuay. Y así...
¿Por qué? preguntaría. Porque tienen que ver con los amigos y con el Rey del Mar, le responderían. Entonces, Panchita empezaría a firmar una sola orde de prisión...