Ahora que varios medios hicieron del hombre que insultó al Presidente un angel y un héroe, y Sociedad Patriótica y el Prian le ofrecieron una candidatura a la Asamblea, cabe mostrar de quién mismo se trataba.
El ciudadano que permaneció cinco días detenido por presuntas ofensas al Presidente de la República, Mauricio Xavier Ordóñez, tiene dos procesos previos en su contra, uno penal y otro civil. Su liberación fue en medio de las disculpas del Presidente, pero reveló también serias negligencias en la función judicial, en la Policía Nacional.
Investigación en conjunto con
FRANCISCO HERRERA ARAUZ, DE ECUADORINMEDIATO.COM
Según denuncia presentada por Fernando Burbano Toral, Gerente General del Banco de Loja, el miércoles 30 de Agosto de 2000, en la sucursal de Catamayo, el personal de la entidad bancaria se vio obligada a llamar a la Policía, porque un grupo de tres personas había registrado un intento de fraude bancario, que buscaba estafarles en una suma de $ 20.500 dólares, y S/.217 millones con trescientos mil sucres, mediante el manejo doloso de documentos bancarios, entre libretas de ahorros con datos falsos, cheques robados y depósitos ficticios.
La detención de tres personas, efectuada en pocos momentos, logró determinar que: Carlos Rodrigo Medina Suárez con su conviviente, Magali del Rocío Torres Andrade, y el cuñado de este, Mauricio Xavier Ordóñez Fuentes, que es casado con la hermana de Medina, eran promotores de un intento de estafa.
El modus operandi de este grupo consistía, según las investigaciones registradas en e juicio penal, en obtener cheques de mala procedencia, luego llenarlos con diferentes cantidades y depositarlos en cuentas de ahorro, especialmente del Banco de Loja, previamente aperturadas con información incorrecta y utilizando presumiblemente una identidad que no les corresponde. Esta asociación delictiva tenía su centro de operación entre Quito, Guayaquil y Loja.
El parte policial inicial detecta que Medina, que encabezaba el grupo, junto con Magali Torres y Mauricio Ordóñez, habían llegado hasta el banco en un vehículo amarillo San Remo, con placas GAR-058, que había sido robado en Guayaquil en días anteriores, y con ellos los objetos con los que quisieron propiciar el engaño que fueron: el cheque robado a la compañía DISANDES, No 29001182423, de Filanbanco, que fue depositado en la cuenta bancaria abierta con datos falsos en el Banco de Loja, signada con el número 290018423, y el cheque 00247 del Banco del Pacífico por S./ 217´300.000 de sucres.
Tras verse descubiertos por la Policía, Medina como su conviviente Torres, trataron de destruir los documentos bancarios, mientras que Ordóñez Fuentes fue capturado cuando intentó destruir cinco matrículas de automóviles, dos de ellas falsificadas, y una más que era de un vehículo Suzuki Forza Negro, reportado como robado, a más de un cheque en blanco del Banco Pichincha N0 GD435532.
A posteriori fueron capturados como parte de este grupo asociado para delinquir, Balerio Choez Pérez, Pablo Salmerón Díaz y Linda Margarita Sotomayor Alvear.
Las versiones que entregaron los detenidos a la Policía fueron contradictorias entre sí, pero coincidían en que Carlos Medina Suárez había encabezado un proceso de cobro de esos documentos bancarios.
En ese caso, Mauricio Xavier Ordóñez declaró que “convinieron con su cuñado encontrarse en el Banco de Loja, en la ciudad de Catamayo, donde retirarían un dinero que debía el declarante (Ordóñez), que en ese momento se encontró con Magali Torres, la que iba a registrar el pago de los 217 millones de Sucres, con cheque del Banco del Pacífico, siendo detenidos por la Policía”.
Y en efecto, la Policía los entregó a la justicia, siendo la Jueza Cuarta de los Penal de Loja, la que abre el sumario respectivo contra los sindicados el 6 de septiembre del año 2000.
¿ERA ORDÓÑEZ FUENTES, EL MISMO, EL ACUSADO?
En este detalle es importante preguntarse si es el Mauricio Xavier Ordóñez Fuentes el mismo que se hizo famoso por ofender con señas obscenas al Presidente de Ecuador Y sí, él es. ¿Cómo demostrarlo, si Ordóñez dijo al país que “se le había perdido la cédula y que alguien usó sus documentos para delinquir”? Es él, porque en la página 164 del primer cuerpo del proceso, en el informe entregado por la Policía, consta una fotografía de Ordóñez, donde es registrado en el caso. En el proceso no consta, en una sola de sus partes, una denuncia del sindicado que advierta de la pérdida de los documentos.
El proceso siguió y una vez sustanciada la causa, el Juez Octavo de lo Penal de Loja, encargado del Juzgado Cuarto, procedió el 4 de septiembre de 2001 a dictar el llamamiento a plenario de los acusados, por existir comprobación de los delitos enjuiciados, acusándolos de los delitos de “asociación ilícita” señalado en el artículo 369 y 370 del Código Penal, sancionados con reclusión menor de 2 a 5 años; a más del infringir el artículo 563 del mismo cuerpo legal, es decir, por estafa y otras defraudaciones, que es sancionado con prisión de 6 meses a cinco años.
En el proceso consta que el juez dispone que se ratifique la orden de prisión preventiva contra Mauricio Ordóñez, Carlos Medina y Magali Suárez, quienes, sin que se registre en el caso los motivos por los que ya no seguían detenidos, estaban en condición de prófugos de la justicia, por lo que el juez dispone la suspensión del proceso hasta lograr la captura de estos acusados.
Tanto Balerio Choez, como el Gerente del Banco de Loja, Fernando Burbano Toral, apelaron de la apertura del sumario, por lo que el Tribunal de Segunda Sala de la Corte Superior de Loja, el 27 de septiembre de 2002, es decir, casi un año después, ratificó en todas sus partes la decisión del juez inferior.
Por lo tanto, el caso pasó a suspenso, según el Código de Procedimiento Penal anterior, con el que se juzgaba este caso y, por ende, el juez tenía que actualizar constantemente las órdenes de prisión.
Mauricio Xavier Ordóñez Fuentes es un prófugo de la justicia. El juez que conocía la causa dictó órdenes de prisión en su contra por tres ocasiones: marzo de 2004; mayo de 2006, y la última se dictó el 29 de mayo de 2007, por el nuevo juez a cargo, Wilson Jaramillo Ochoa, y nunca había sido recapturado. Increíblemente, la Policía también conocía de la orden de prisión emitida en su contra, pues constaba en el sistema informático de la entidad, como admitió el vocero policial, teniente coronel Lino Proaño, quien ofreció investigar esa “negligencia”.
El caso, depositado en el Juzgado 4to de lo Penal de Loja, es voluminoso, consta de Cinco Cuerpos, con más de quinientas fojas útiles, que serían demasiadas como para una simple pérdida de cédula, descargo que no consta en ninguna de las páginas presentadas en este caso.
El caso está suspendido, no ha preescrito, como argumentó en un principio el abogado de Ordóñez, el Dr. Galo Chiriboga, ya que de acuerdo con la disposición legal pertinente, las causas prescriben cuando han pasado plazos de hasta cinco años, desde que se ha dictado el auto-cabeza del proceso, tal como manda la justicia penal en Ecuador.
DOS AÑOS MÁS TARDE Y… EL HYUNDAI SANTA FE
La noche del 15 de junio de 2007, Santiago Cisneros, Jefe Financiero de Automotores Andina, de Quito, vio sorprendido en el noticiero de Ecuavisa cómo presentaban a Mauricio Xavier Ordóñez Fuentes como la persona que estaba detenida, victima de un hecho magnificado por el griterío de la oposición, “solo por ofender al Presidente de Ecuador”.
La duda se transformó en rabia en este representante de la casa automotriz, al comprobar que se trataba del mismo individuo que le había estafado, tanto a su empresa, Automotores Andina, como a Mutualista Pichincha.
Se trata del caso en el cual, el 14 de junio del 2004, ¡Oh… coincidencia!, Ordóñez logró que Automotores Andina, sucursal de la avenida Granados, en Quito, le venda un vehículo Hyundai, modelo Santa Fe 2 WP T/A, tipo Jeep, color negro, motor No. G4JS4032869, chasis No. KMHSB81BP4U734847, bajo la siguiente negociación: una cuota inicial por un valor de $7.122 dólares, para lo cual Ordóñez paga una parte en efectivo y la otra con un vehículo Marca Subaru 2000, que lo presenta como de compra de su parte, aun cuando no era de su propiedad, ya que el mismo estaba matriculado a nombre de Romelión Miranda, en la provincia del Guayas. La otra parte del crédito, por un monto de $14.938, es financiado por Mutualista Pichincha, a cuatro años, con cuotas mensuales de $336 dólares.
Recibido el auto, Mauricio Ordóñez desapareció: nunca pagó el valor del crédito y no se pudo efectuar la prenda del auto Subaru, porque los datos de chasis y motor no correspondían a los de la matrícula; en ello, confiesa Santiago Cisneros, se cometió un error de buena fe al recibir ese vehículo, que a la larga no pudo ser parte del pago.
Tras meses de infructuosas gestiones de cobro, Mutualista Pichincha, el 8 de marzo de 2005, presentó la demanda ante el Juzgado 24 de lo Civil de Pichincha, judicatura que calificó como válida la demanda, y la numeró como el juicio No 158-2005, con cobro de pagaré incumplido, por lo que el Juez ordenó el secuestro del vehículo Hyundai, el cual no había sido matriculado, por lo que estaba sin placas del año 2004 y para lo cual se notificó a Fabián Pérez y Julio Gordillo, Alguacil Mayor y Depositario Judicial, respectivamente, para que procedan a la captura del bien.
No fue lo último que se supo del hecho, ya que desde Mutualista Pichincha y desde Automotores Andina se logró ubicar, en enero de 2006, en su domicilio a Ordóñez Fuentes. Cuando se le había capturado el vehículo, con engaños, el mencionado ciudadano logró subirse al mismo y escapó, agrediendo al policía que acompañaba al alguacil y al depositario, fugando de su casa. Ordóñez desapareció sin dejar rastro.
Hasta que el 15 de junio del 2007, Santiago Cisneros lo ubica en la televisión, pero era viernes; el lunes 18 se trató de agilitar los trámites en los juzgados, pero el Juez 9no de lo Penal le soltó, sin considerar que el caso está en trámite en un juzgado de su misma provincia y que se puede ubicar fácilmente en el sistema de consultas de la página web de la Corte Superior de Justicia de Pichincha.
LO QUE SE HACE EN LOJA NO IMPORTA EN QUITO
El lunes 18 de Junio, a las 13h35, Mauricio Xavier Ordóñez Fuentes salió del Centro de Detención Provisional de Quito, en medio de un inmenso despliegue de cámaras, y con todo el aire de inocente, prefirió el “no comentario” para la prensa.
Al día siguiente, en su entrevista con Carlos Vera, en Contacto Directo, dijo que lo que había visto en la cárcel no se lo deseaba a su peor enemigo, asegurando que se había manchado su honra personal, pero nunca señaló que tenía todo este “pasado judicial”, sino más bien por el contrario aseguró ser un hombre decente, sin mancha ni él ni su familia. El país le creyó, y fue declarado “héroe” por el impacto en la opinión pública que había logrado con su gesto ante el Mandatario y su paso por la cárcel, con cinco días de escándalo.
Poco después, a las 10h30, en los salones de la Casa de la Cultura de Quito, mientras era declarado el “santo” de la oposición , un reportero de Diario Expreso se le acercó y le preguntó sobre el juicio en Loja y la orden de prisión en su contra. Fingiendo no saber del tema, aseguró que se “le había perdido su cédula y que unos delincuentes la habían mal usado, pero que eso ya se aclaró”.
Cerca del mediodía, quienes hicimos esta investigación llamamos al Juez 4to de lo penal de Loja, Wilson Jaramillo Ochoa, quien se dijo “sorprendido” al enterarse que él mismo había dictado una orden de prisión 20 días atrás contra el “famoso” Ordóñez, al cual no lo había visto para nada en la televisión, y menos se había enterado del escándalo.
Y fue irónico, porque ahí entonces descubrió que en su poder estaban los cinco cuerpos del caso; lo que vino a continuación fue la llamada del Presidente de la Corte Superior de Justicia de Loja, quien le pidió que le presente el caso completo, que fue a parar a manos del magistrado titular… y ahí está.
El juez no reclamó nunca al detenido, ni antes, ni en ese mismo momento.
La Policía Judicial, a quien le fuera comunicada con oficio No 257-JCPL, de la Corte Superior de esa provincia, de la orden de prisión, desde el pasado 29 de mayo de 2007, tuvo la boleta de captura en esta oficina de la fuerza pública el 31 de mayo de 2007, a las 16h50, según constancia de la copia de la boleta de detención.
Pero parece que no se comunicó a nadie, porque irónicamente 16 días después, el 14 de Junio, a las 10h30, fue entregado, en sus dependencias en Quito, el propio Mauricio Xavier Ordóñez Fuentes, inculpado por el artículo 230 del Código Penal; pasó a manos del Fiscal de turno, Francisco Novoa, y nadie se percató de su anterior detención. Eso quiere decir que en la Policía Judicial o en el Ministerio Público de Ecuador no hay ni siquiera un registro apropiado de quién está prófugo o a quien debe detenerse, ¿o acaso alguien entiende tanta negligencia?.
Tampoco hubo ninguna información adecuada para el propio Presidente de la República, quien presionado por una opinión pública agitada por el escándalo, a riesgo de aparecer como tiránico o de un persecutor de la oposición que, histérica, agitaba la prisión de Ordóñez Fuentes como una reivindicación a sus críticas. Será por eso, entonces, que Rafael Correa llegó el día del padre, el domingo 17, acompañado de su familia, a perdonar a su ofensor y a abogar por su libertad.
Y como solo se podría dar en el Ecuador, al día siguiente, el Juez 9no de lo Penal de Pichincha, Eduardo Ochoa, siendo Lunes 18, a las 10h30 procedió a liberar a un Mauricio Ordóñez Fuentes entre apresurado y nervioso, presto a dar razón a la oposición política del Ecuador que alistaba el escenario para el escándalo público. Entonces solo faltaba la cereza al pastel y esta fue puesta por el juez, al rematar su providencia de liberación, afirmando que tal decisión se daba a favor del detenido salvo que no tenga otros procesos ni otras órdenes de prisión.
El juez ni revisó ni buscó en los archivos y menos se percató sobre la existencia de registro alguno, liberando a un prófugo de la justicia que se escabullía de la misma, amparado precisamente por ella.
Hasta ahora la Policía Judicial no arresta a Mauricio Ordóñez Fuentes.